Por Itanía María
Ni reina de belleza ni de televisión.
A sus escasos 16 es poco probable que conociera más allá del patio de su casa en la lejana comunidad de Loma del Yaque en la provincia sureña de San Juan detla Maguana. Su vida y su tragedia fueron anónimas hasta que su muerte la trajo a una página del vespertino El nacional el pasado sábado 23 de abril.
Ana murió dos veces: en vida, cada vez que su padrastro la obligaba a tener sexo con él y luego, la definitiva, cuando quedó embarazada y él, Marino Jiménez de la Rosa, le dio un brebaje con una planta tóxica para, supuestamente, provocarle un aborto y que nadie supiera que él. Marino Jiménez de la Rosa, la había embarazado.
Dormir con el depredador, con el enemigo. Lo más triste es que en el país , el incesto es una práctica más frecuente de lo que nos podemos imaginar. Las estadísticas plenas, fiables, no existen porque la gran mayoría de los casos mueren en el silencio.
Estas barbaridades, solo ocurren, cuando no se toman las medidas, para combatirlas, como seria la castracion quimica, para que animales como este, no vuelvan a cometer, ese horrendo crimen. a esta pobre muchacha, que EL DIOS, TODOPODEROSO, se apiades de ella.